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jueves, 2 de febrero de 2012

Y Después del Bautismo ¿Qué?

Una propuesta de seguimiento postbautismal

Ante la proximidad de la fiesta de la Candelaria, nuestra parroquia ha convocado a los padres  que bautizaron a sus hijos durante este año para ofrecerlos a la Virgen (domingo 29 de enero). Pero más allá de este rito entrañable, hemos querido invitar a los padres para una catequesis postbautismal, es decir, poder acompañarles en los años posteriores al bautismo para ayudarles en la tarea de educar en la fe a sus hijos. Esto nos ha parecido algo muy importante y prioritario que las parroquias no deberían descuidar.

En efecto, es ahora cuando hemos comprobado con toda claridad que en los años que van desde el bautismo hasta que el niño se incorpora a la catequesis de iniciación sacramental (6-7 años), existe una gran vacío catequético en la educación religiosa del niño, cuyas consecuencias nocivas emergen, sin duda alguna, año más tarde. Es fácil echar la culpa a los padres, porque no atienden este momento del “despertar religioso” del niño en la familia. Pero hemos también de preguntarnos: desde que solicitaron el bautismo ¿qué contactos hemos tenido con los padres?, ¿les hemos ofrecido algo para que puedan atender debidamente la educación religiosa de sus hijos?, ¿están verdaderamente preparados para educar religiosamente a sus hijos?, ¿son conscientes de la responsabilidad que tiene en la educación de la fe de sus hijos? ¿con qué conocimientos cuentan para educar religiosamente a sus hijos?

He aquí un gran trabajo que realizar y que no debemos desatender. Nuestra propuesta se presenta muy sencilla, pero creemos que muy útil: en la medida en que el niño bautizado va creciendo en edad, los padres han de crecer en conocimientos sobre la vida psicológica y espiritual de su hijo. Para ello, resulta imprescindible que los padres reciban alguna información en la comunidad parroquial. Los catequistas bautismales, las religiosas junto con el párroco, quieren salir al paso en este servicio. En principio hemos quedado con ofrecer una sesión cada dos meses donde  poder escuchar la experiencia de los padres en la crianza y educación de sus hijos. Partiendo siempre de la ternura, el afecto y la confianza se puede entablar un dialogo muy fecundo con los padres que están verdaderamente receptivos a toda información y acompañamiento. Si los padres descubren que esto es bueno para sus hijos, accedarán a las reuniones de buen grado, porque los padres hacen todo por sus hijos

Esperamos que esta experiencia primeriza en la parroquia dé un buen fruto pastoral.



Aurelio Ferrándiz García
Párroco





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